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PASOS ANTISEMITAS EN EEUU Y LATINOAMÉRICA

Las manifestaciones antisemitas y los ataques contra la comunidad judía aumentaron con la pandemia. En EE.UU. los mensajes de odio y estigmatización llegaron al 60 % según la Liga Antidifamación (ADL) unido a los recientes ataques de Hamás a Israel que generaron una ola de rechazo hacia los judíos. 

Los datos generados por el índice de antisemitismo de la ADL en América Latina han crecido, de manera preocupante en los últimos 15 años, las manifestaciones antisemitas en la Venezuela del régimen chavista, como también en Chile. Un artículo publicado por Defoline señala en un artículo relacionado con las muestras de este fenómeno en la región que: "Al sur de América Latina, en países como Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay y Chile los niveles de antisemitismo son fluctuantes, suben y bajan en relación a los acontecimientos que se suceden en el Oriente Medio y que operan como disparadores temporales de tales manifestaciones".

Un ejemplo del antisemitismo político es Brasil, el cual se presta como instrumento tiene condiciones he incluso tiene un plan por métodos científicos, como sucedió en la época de la  Alemania Nazi entre 1933 y 1945. Este tipo de antisemitismo existió en este país entre 1937 a 1945 y se extendió de 1946 a 1950, donde se consideraba al judío como una raza indeseable qué existiría en este país.


Actualmente, Brasil alberga la segunda mayor comunidad judía en América Latina con 120.000 personas, solo superada en número por Argentina con 200.000 judíos.

Según datos compilados por Safernet, el cual monitorea sitios web con mensajes radicales, solo en el mes de mayo aumentaron 204 páginas con contenido Neonazi, una encuesta global dada a conocer por La Liga Antidifamación mostró que el 70 % de los brasileños pensaban que los judíos eran “más leales a Israel que a Brasil”, 68% dijo que “hablaban mucho sobre el Holocausto"; y 38% afirmó que tenían “demasiado poder” en el mercado financiero.


Son varios los países donde se han presentado casos de ataques físicos como verbales tales como vocablos como genocida, apartheid, limpieza étnica, entre otros que utilizan para reducir esta comunidad. En Estados Unidos  diferentes ciudades han sido escenario de agresiones contra judíos como en Nueva York, Los Ángeles, Miami ocupando en ocasiones portadas haciendo un llamado por la situación que está ocurriendo, así como multitud de incidentes de vandalismo institucional contra sinagogas y escuelas judías.

En Estados Unidos según la AJC Global Voice “Uno de cada cuatro judíos estadounidenses (24 %) ha sido víctima del antisemitismo durante el último año. El 17 % de los judíos estadounidenses dijo haber sido objeto de comentarios antisemitas en persona, el 8 % menciono que había ocurrido más de una vez, el 12 % dijo que había sido objeto de antisemitismo en línea o en las redes sociales, y el 7 % dijo que había sucedido más de una vez, el 3 % había sido víctima de ataques físicos antisemitas, y el 2 % manifestó que había ocurrido más de una vez”.

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Los ataques más fuertes en los últimos años han sido por parte de grupos supremacistas blancos como el de la marcha nazi en Charlottesville en 2017 o el ataque contra la sinagoga de Pittsburgh un año después, donde un hombre de 46 años asesino a 11 personas e hirió a otras seis, convirtiéndose en el peor crimen antisemita de Estados Unidos. esta violencia antisemita es firmemente relacionado con la conducta del grupo terrorista “ Hamás”, el cual va en contra la población civil israelí.

No se conoce el seguimiento de esta situación en América Latina, donde se resguardan más de medio millón de judíos. En Chile, los conflictos se sitúan en el Cercano Oriente y muchas veces derivan en expresiones antisemitas, “desde 2015 se experimenta un aumento del hostigamiento hacia la comunidad judía, que tiene menos de 15 mil habitantes. En una alianza con la izquierda, la dirigencia de la Federación Palestina está trasplantando el conflicto del Cercano Oriente a los barrios de Santiago y ha transformado una posición de antisionismo en una antisemita” mencionó Gelblung, representante del Centro Simon Wiesenthal en América Latina.

Los países latinoamericanos han sido un hogar para todo los judíos durante muchos años, pero en los últimos 15 años los casos antisemitas han aumentado significativamente. Argentina tiene un historial del antisemitismo, pues este país ha sido refugio para muchos judíos que buscaban escapar de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. En el año 2012,  el país contaba con 181.800 judíos, constituyendo el 1,3 % del total de la población judía mundial, siendo así el séptimo país de mayor población judía.


Otro de los países es Colombia, que desde 1930 y 1940 ha sido partícipe también como refugio para los judíos, recibiendo alrededor de 6.000 israelitas, lo cual constituyó la mayor oleada de inmigrantes de origen hebreo al país.  Sin embargo, estos judíos tuvieron que enfrentar más de un obstáculo para ingresar, en tanto que no formaban parte del grupo de inmigrantes esperado por los intelectuales colombianos, así que, luego de un fuerte debate desarrollado en los atriles de la prensa, el Gobierno colombiano instauró trabas para restringir su entrada.

Un ejemplo de lo que en esto años vivieron los judíos en Colombia lo describe Lina María Leal Villamizar, docente e investigadora de la Universidad Minuto de Dios, en su artículo "La Cuestión Judía en la Prensa Colombiana (1933-1939)" al mencionar que en el Diario Nacional, José Antonio Osorio Lizarazo en un escrito de 1935 titulado “Una! inmigración indeseable” culpó a los ‘polacos’ (nombre con que se conocía a los!judíos, porque en su mayor parte provenían de Polonia) "de perjudicar los intereses de los industriales y comerciantes colombianos con su sistema de venta al fiado: "Sus negocios ilícitos y ventas a plazos constituyen verdaderas!estafas (…); deambulan por las calles, ofrecen sus mercancías averiadas, venden las drogas heroicas y organizan estafas en gran escala".

La relación hoy entre la comunidad judía y el Gobierno colombiano es armónica y de unión, convirtiéndose en una de las más reconocidas y respetadas en el país, pero en 2019 se conoció el caso aislado de un acto vandálico antisemita del monumento a la menoráh, ubicado en la calle 94, cerca a una sinagoga al norte de Bogotá, al que los vándalos dibujaron la esvástica nazi y tacharon la palabra Israel. Y, recientemente, la Escuela de Policía Simón Bolívar de Tuluá, Valle del Cauca, provocó el rechazo vehemente de la comunidad internacional por el uso de simbología de la Alemania Nazi por parte de los uniformados en un evento pedagógico.


En el caso de México, hoy en día el Comité Central es la institución que representa a los judíos en este país, en donde tiene una relación con las autoridades a nivel federal, estatal y municipal para trabajar con instituciones y comunidades judías en todo el mundo. Por medio de Tribuna Israelita establecen vínculos con medios de comunicación, redes sociales, grupos religiosos en donde muestran de una forma real lo que es la Comunidad Judía, para que se vayan olvidando los  prejuicios y estereotipos.


En la región no se han sido tan evidentes los comportamientos y actitudes violentas como en EE. UU. o Europa, pero tras la covid-19 y otros inconvenientes mundiales tanto políticos como sociales, el antisemitismo toma fuerza en todo el mundo, por lo que se sigue buscando prevenirlo y acabarlo desde cualquier lugar de donde surja, educando sobre esta cultura, su estilo de vida y sus creencias; dar un contexto más amplio de lo que ha ocurrido durante muchos años desde las repercusiones severas del Holocausto.

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