top of page

Señalar sin saber : más allá del conflicto

Para Abraham las personas prefieren no preguntar del judaísmo y no les interesa investigar más allá entonces pasan por aceptación pero no significa que ya no exista antisemitismo en el país: “como humanidad vamos evolucionando, socialmente estamos involucionando, no es que exista más aceptación es que la aceptación es inversamente proporcional a la ignorancia que hay sobre el tema”.

 

Pero a veces este tipo de desinformación puede causar mayor indignación a algunas personas como Joshua Pérez, un joven judío de 21 años que vive en la ciudad de Bogotá y que no está de acuerdo con los memes que vio durante el último estallido del conflicto entre Israel y Palestina en el 2021, comparándola con el estallido social que estaba sucediendo paralelamente en Colombia. “Para mi no tenían nada que ver, veía muchas banderas y carteles alusivos a la liberación de palestina y está bien que la gente apoye y tome su bando pero sentía que no era lo correcto por el contexto del paro”, asegura.

 

Este conflicto se desarrolló entre los meses de mayo y junio cuando el grupo terrorista islámico Hamas hizo un lanzamiento de misiles hacia Israel, el cual fue catalogado como un "crimen de guerra" por la organización defensora de derechos humanos Human Rights Watch (HRW). Según Israel, durante este conflicto fueron lanzados más de 4.630 misiles y morteros contra su territorio costándole la vida a 13 personas.  El Gobierno de Israel contraatacó dejando 62 muertos en la Franja de Gaza, de los cuales 14 eran menores de edad y más de 300 heridos; lo cual también fue catalogado como crímenes de guerra por HRW.

 

“Me molesta que la gente opine sin saber realmente y conocer todo el trasfondo del conflicto, entonces me molestaban los memes que hacían o los comentarios que se notaban eran muy ignorantes”, comenta Joshua, quien nunca ha viajado a Israel, pero siendo descendiente de una familia judía tiene muy claro que se debe tener una “visión más diplomática” sobre el conflicto entre Israel y Palestina, siendo más objetivos: “es un conflicto geopolítico, entre dos partes y al momento de opinar deberían separar eso, no se debe relacionar la religión directamente con el conflicto”.

"Imagínate cuantas veces yo corrí, yo tenía nada más 2 minutos para esconderme en un bunker, suena la alarma y tienes dos minutos para entrar al bunker porque es un misil, tú no sabes si el misil va a caer, tú no sabes ni siquiera dónde va a caer, entonces se siente bastante pesadito”, contó Itzjack.

VJSIFYCVWNGPDOQTWEQWQ22J7M.jpeg

Our Story

Los gemelos creen que el conflicto  en el Medio Oriente ahora es mayoritariamente político y queda poco de odio por diferencias de credo, pero que si existen aún por parte de los grupos extremistas como Hamas, Hezbolá o el Estado Islámico, quienes llaman infieles a los judíos y por ello merecen la muerte. “Ahora el tema del conflicto en Israel es un tema más que todo, en su mayoría político, territorial, ocupaciones por parte de Israel, la Palestina que no se siente escuchada por la comunidad internacional, el odio hacia el estado sionista, el odio hacia la extrema izquierda que vendría siendo Hamas”, comenta Itzjack.

 

Además, los dos confluyen en un punto de vista, pues consideran que existe mucha desinformación sobre el tema del antisemitismo, el cual lo describen no solo como el odio hacia los judíos, sino el odio hacia los grupos semitas (según el diccionario de la lengua española, este adjetivo designa los pueblos descendientes de Zen, primogénito de Noé). Es decir, los musulmanes también son un pueblo semita y por ende ser antisemita incluye el odio a los dos pueblos o a uno de los dos, como lo explica Abraham: “nosotros tenemos que entender que tanto los musulmanes tanto los judíos somos semitas, somos semíticos, somos cultura, somos religión y somos estilo de vida semíticos, porque todos venimos de la misma descendencia de Noé”.

 

“Yo podría ser antisemita por el hecho de estar en contra de un musulmán”, afirma Itzjack, quien narra como la tensión se apoderó del aire en las calles de Israel, cuando caminaba con un amigo por un barrio viejo de Jerusalén un sábado a las 9 de la noche, después de salir de la sinagoga. Pero se perdieron y de repente empezaron a ver letreros en árabe y no en hebreo, habían entrado a un pueblo musulmán y sintió el temor corriendo por su cuerpo: “sientes que algo malo te va a pasar, no porque todos los musulmanes sean malos, no porque todos los palestinos sean malos, sino porque ese conflicto político que existe desde la fundación del estado de Israel hace que esa rencillita por más que tu como musulmán no me hayas hecho nada en lo personal, se sienta tangible, ahí hay miedo”.

“Todo ese conflicto radica en una mala administración y un incumplimiento de promesas engañosas para mantener esos intereses de los imperios”, afirma Abraham, quien no está de acuerdo con muchas cosas del Estado de Israel e intenta ser objetivo frente a este conflicto.

 

Así como su hermano y Joshua, viendo los errores de las dos caras de la moneda a pesar de pertenecer al Estado de Israel por ser judíos: “por una parte estoy en contra de ese abuso de autoridad de Israel y por otro lado, estoy en contra de ese exceso de violencia que se presenta un grupo armado como es Hamas, de hecho Hamas está representando internacionalmente a Palestina, porque es un gobierno interno terrorista que usa su nación como escudo”.

descarga (1).jpeg

Por su parte, Joshua no le causa temor este conflicto por “estar al otro lado del mundo” y se siente un poco ajeno a la idea que una comunidad religiosa pueda tener tanto odio hacia otra porque nunca ha vivido en carne propia una situación de rechazo, aparte del conflicto interno de la comunidad judía, donde hay ultraortodoxos que no permiten la integración de otro judíos que sean más laicos a sus comunidades.

 

 “Yo supongo que debe pasar, porque si tu estás en un país donde tienes un conflicto constante con otra comunidad religiosa y este conflicto escala, no únicamente a quien es más o quien es más agraciado hacia los ojos de Dios, sino a matarse y una guerra en sí, pues yo creo que eso debe generar cierto odio, a mí me gustaría creer que no pero yo creo que es algo real y que pasa en el mundo y que pasa en Israel”, afirma.

“Aunque hay muchos argumentos lógicos de la religión judía, no es lo que me llena completamente pero igual si me cubro mucho con ello” –Joshua Pérez

317c4ac2-01f3-492c-be54-24fcd62522d5_twitter-aspect-ratio_default_0.jpeg

Joshua es un judío por descendencia nacido en Bogotá, quien desde pequeño también creció con las enseñanzas del judaísmo, de lo que se siente muy orgulloso, a pesar de haberse alejado por elección personal de la comunidad y cierta devoción por la religión. “Recuerdo que más o menos a los 13 años me empecé a hacer cuestiones no solo sobre el judaísmo sino sobre lo que era la religión en sí, entonces deje de creer en ciertas cosas y empecé  a pensar de otra manera”, recordó.

 

Su bisabuelo es un sobreviviente del holocausto, pues llegó a Colombia escapando de toda la persecución hacia los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Al erradicarse en un país desconocido se relacionó con una mujer del campo con quien tuvo varios hijos, pero debido a que llegó sin absolutamente nada y sin dinero abandono al abuelo de Joshua, quien creció en una familia católica y le inculcó esto mismo a sus hijos, quienes “siempre estuvieron conscientes de quien era su abuelito pero realmente nunca investigaron que era el judaísmo”. Al crecer, el papá de Joshua estudió un tiempo teología lo que le abrió su panorama y conocimiento sobre las diferentes religiones, creencias y culturas, que pronto lo llevarían a atar cabos y relacionar a su abuelo con el camino que siempre estuvo destinado en su sangre: la comunidad judía.

 

Después de todo, los padres de Joshua y él debían pasar por el proceso de conversión, ya que su linaje no es directo de una mujer judía sino de un hombre, pero Joshua se apartó del camino hace unos años, debido a su cuestionamiento crítico sobre la religión judía, pues no lo llena totalmente. "Saber de la biblia me ayuda a cuestionarme y tomar mi propio camino pero no creo que le haya cerrado las puertas al judaísmo.Yo pienso que más adelante si mis papás siguen el proceso de judaísmo también podría retomar con ellos, pero no creo que lo haga de una manera religiosa sino más porque me siento orgulloso de ser parte de la comunidad entonces no me gustaría dejar de pertenecer”, afirma recalcando ese orgullo que caracteriza a los judíos por pertenecer al ´pueblo elegido de Israel´.

 

Este joven ha podido estar en contacto con otras creencias, costumbres y cultura, finalmente Colombia es un país muy diverso en estos aspectos y Bogotá una ciudad muy pesada, donde es difícil cumplir al pie de la letra las Mizvot siendo tan joven. “Yo creo que el hecho de haberme criado en esta parte del mundo, digamos de una manera un poco más laica, sin tantas restricciones como culturales por la parte donde vivimos me han dado como pie a tener un criterio más propio, no solamente lo que dice la Torá”, afirma

 

Sin embargo, el judaísmo sigue siendo su pan de cada día, ya que sus padres siguen celebrando días festivos y perteneciendo activamente a una comunidad, por ende Joshua está en contacto permanente con ello, “nunca lo he dejado de practicar del todo”, de por sí que su estilo de vida es el judaísmo “me siento muy orgulloso de pertenecer a esta comunidad y realmente a mí el judaísmo me dejó muchas cosas, me marcó, porque gracias a ello se fomentó mi personalidad, como actuo, como soy con las personas, porque es la manera en que mis padres me criaron y lo que me inculcaron”.

bottom of page